El Príncipe que ha de Venir

La mayoría de doctrinas Cristianas identifican al Príncipe que ha de venir, según el libro de Daniel, como el “Anticristo”. Sin embargo, un simple análisis de los versos en cuestión, revela que esto en realidad se encuentra muy lejos de la verdad.

Daniel 9:25-27
Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe [משיח נגיד], habrá siete semanas [49 años] y sesenta y dos semanas [434 años]; [49 + 434 = 483 años]; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías [משיח] (Mt.27:46, Mk.15:34), y nada ya le quedará. El pueblo del Príncipe [נגיד] que ha de venir destruirá la ciudad y el lugar apartado, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Por otra semana más confirmará el Pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el Desolador (“Anticristo”), hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”»

En los versículos anteriores, el “Anticristo” es llamado el “Desolador”, mientras que en otras partes aparece también como la Abominación Desoladora (Dn.11:31, 12:11, Mt.24:15, Mr.13:14). Por lo tanto, se puede concluir fácilmente que el Príncipe del cual se habla en Daniel 9, no es el “Desolador”, puesto que los versos muestran claramente que son dos individuos separados.

Esta confusión que existe en la doctrina Cristiana, se debe a que para la mayoría de Teólogos y Escatólogos, la Bestia y el Anticristo son el mismo, lo cual es una noción errada, ya que la Bestia es un Líder Mundial (Político), mientras que el Anticristo es quien se hará pasar por el Mesías mismo, tomando muchas de las características que las masas han llegado a creer que el Mesías tenía, por las doctrinas de demonios que han sido enseñadas a través de los años, durante la Apostasía. Hay otros dentro del Cristianismo que piensan que el Falso Mesías es el Falso Profeta, sin embargo el Falso Profeta es un Líder Religioso (Papa) que dará testimonio del Falso Mesías, diciendo que es el verdadero, ayudando a establecerlo sobre el mundo como dios, siendo entonces el Falso Mesías, el espíritu de Satán en la Imagen (Cuerpo) que la Bestia y el Falso Profeta harán (Ap.13:14-15), para terminar de controlar al mundo a través del gran engaño. (Dn.8:25, 2Ts.2:9-12)

Ahora bien, entendiendo este punto, muchos inmediatamente concluirían que el Principe que confirma el Pacto es la Bestia, llamado también el Cuerno Pequeño en otros versículos del Libro de Daniel, los cuales se explicará a fondo en futuros artículos. Cabe mencionar, que aunque considero que un cumplimiento simple de esta profecía, por la forma en que está escrita, podría ser en efecto el que la Bestia realice algún tratado político para dar el inicio oficial, en el plano Físico, a la última semana de Daniel, en realidad, si nos adentramos más a fondo en la Escritura, encontraremos que existe una interpretación aún más profunda, que revela cual será el evento que anunciará el inicio oficial de los últimos 7 Años en el plano Espiritual. Es esta la interpretación que será expuesta en este Artículo, mostrando así a un nivel más elevado, a quien se refiere la Escritura al hablar del Principe que ha de venir. Interesantemente, Isaac Newton estudió a fondo esta profecía y aunque no estoy de acuerdo con cada detalle de lo expuesto por él, concuerdo con la deducción de que en este capítulo de Daniel (9), Yahwéh le estaba explicando al Profeta, a través del Ángel, no solo su primer manifestación a través del Mesías Yahushúa, sino que también su segunda manifestación como el Gran Principe.

 

Primero y Último.

En primer lugar, se debe establecer quién es la persona que confirmará el pacto, para lo cual, se debe entender un detalle muy importante, con el fin de comprender más fácilmente el resto de lo que se explicará en este artículo

Isaías 41:4
¿Quién hizo y realizó esto?
¿Quién llama las generaciones desde el principio?
Yo Yahwéh, soy el Primero, y yo mismo seré con los últimos.

El Todopoderoso declara ser el Primero y el Último en varias ocasiones (Is.44:6, 48:12), lo que significa que Él es eterno, el Principio y el Fin, así como también, el hecho de que Él se manifestaría en la Tierra dos veces, a través de dos personas a quienes llama el Primero y el Último, razón por la que Yahwéh aclara en el versículo ser Él mismo quien estará con los último, para que no haya confusión durante la segunda revelación. Estas dos manifestaciones son también conocidas como Mashíaj BenYahudah y Mashíaj BenYahusef (Mesías hijo de Judá y Mesías hijo de José), lo que significa que aparecería una vez a través de la tribu de Yahudáh y luego otra vez en el fin de los tiempos, a través de la tribu de Yahusef (Efraim). Como sabemos, según las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3, el Mesías Yahushúa vino de la línea de Yahudáh convirtiéndose en la raíz de David (Mt.22:41-46, Lc.20:41-44, Mr.12:35-37), con el fin de hacer Yahudim a todos los que creen en Él (Rm.2:28-29, Gal.3:28, Col.3:11). Esta es la forma en que la manifestación del Último, a pesar de ser descendiente de Efraim físicamente, se convierte en la Rama de David espiritualmente, al igual que Yahushúa es hijo de Yahudáh físicamente e hijo de Yosef espiritualmente, ya que Yosef no tuvo relaciones sexuales con Miriam (“María”) para que ella quedase embarazada, sin embargo, aún así Yahushúa era conocido como el hijo de Yosef (Mt.1:20, Lc.3:23, 4:22, Jn.1:45, 6:42). Por lo tanto, como podemos ver, lo que el Primero cumplió físicamente, el Último lo cumple espiritualmente y viceversa. Según el Profeta Ezequiel, el Primero y el Último se harán uno al final de los tiempos (Ez.37:15-28), siendo de esta manera una persona que es a la misma vez la raíz y la descendencia de David, razón por la cual el Mesías sólo menciona estas palabras en primera persona, hasta que se han cumplido todas las profecías (Ap.22:16). Esto se observa claramente en el verso anterior, en que Yahwéh declara que Él es el Primero (Yahushúa) y también será entre los pocos elegidos de los últimos días.

En lo que respecta a la doctrina de los Judíos y los Cristianos, cada grupo tiene una pieza del rompecabezas, sin embargo, ninguna pieza es suficiente para ver la imagen completa:

  1. Los Judíos están esperando que estos dos Mesías aparezcan uno después del otro. Básicamente, esperan que el Mesías Hijo de José aparezca y luche en una guerra en el Nombre del Altísimo, en la cual será asesinado, momento en el que el Mesías hijo de Judá aparecería para resucitar al Mesías hijo de José y establecer el Reino. Esto contradice varias profecías que predicen un tiempo de 2000 años entre la primera y la segunda venida (Os.6:2). Por ejemplo, los 40 años transcurridos entre la salida de Egipto por mano de Moshé en Pesaj (“Pascua”) y el momento en que entraron en la tierra prometida por mano de Yahushúa (“Josué”) hijo de Nun, es un espejo de cómo Yahushúa el Mesías vino a tierra para redimirnos por medio de su sangre al convertirse en el Cordero sacrificado en Pesaj, liberándonos del pecado, 40 Jubileos (2000 años) antes de la venida del profeta como Moshé, quien guiará a los Escogidos a la verdadera tierra prometida, la Nueva Yerushalaim, con EliYahu, el profeta como Aaron, pero tendrán que morir (Ap.11:7), sólo unos días antes de que la Congregación entre en el Reino, de la misma manera que sucedió en el pasado (Nm.20:23-24, 27:12-13).
  2.  

  3. Los Cristianos creen que es sólo un Mesías, lo cual significa que es una sola persona, que viene en dos momentos diferentes. La primera vez habiendo nacido en la Tierra y una segunda vez simplemente bajando, sin tocar tierra, sólo para tomar su Congregación Elegida durante la Cosecha, lo cual va en contra de todo lo que está escrito sobre el descendiente de Efraín (Jr.31:20) y simplemente no tiene lógica, ya que el Mesías advierte a la Congregación de Pérgamo, que se manifestará para luchar con la espada de su boca (Ap.2:16). Esto significa que en realidad va a venir a la Tierra y enseñar la verdadera doctrina, que por supuesto va a destruir las mentiras que se enseñan en la mayoría de las iglesias hoy en día, lo cual despertará el odio de todo el mundo hacia él, hasta el momento en el que lo matarán (Ap.11:7-10), repitiendo una vez más lo que sucedió hace 2000 años con Yahushúa en Yisrael, esta vez entre las Naciones, de modo que ninguna nación tendrá excusa ante el Altísimo por haberle rechazado, ni Yahudi, ni Gentil.

Entiendo que esta es una declaración muy fuerte, puesto que no he visto esta enseñanza en ningún lugar, sin embargo, es muy claro en las Escrituras, una vez que se ponen las dos piezas juntas, como el Antiguo y el Nuevo Testamento deben ir. La falta de conocimiento de una porción de las Escrituras está causando que la historia se repita, ya que así como algunos Yahudim (“Judíos”) esperaban que el Mesías descendiera del cielo físicamente (Jn.7:26), también los cristianos esperan que la Segunda Venida sea visible desde los cielos, sin comprender la interpretación espiritual de los versos que dicen algo por el estilo, además del hecho de que efectivamente habrá un momento en el que se cumplirá el que será visto en las nubes, pero esto se manifestará hasta que el Mesías venga a luchar en la guerra de Armagedón (Ap.19), momento en el que ya no habrá oportunidad para arrepentirse.

Como dice un dicho muy sabio, hace 2000 años, los Judíos estaban esperaban un León y llegó un Cordero, ahora los Cristianos están esperando un Cordero, sin embargo, vendrá el León. La primera vez que Yahweh se manifestó en la Tierra, lo hizo como el Agua de la Vida, trayendo misericordia, perdón, el favor, etc. La segunda vez es a traer juicio, viniendo como el Fuego Consumidor
 

Tres Personas Profetizadas por venir.

Juan 1:25
Y le preguntaron diciendo: —¿Por qué, pues, inmersas, si tú no eres el Mesías (de Yahudáh), ni EliYahu (de Levi), ni el Profeta (de Efraim)?

Los Yahudim del tiempo de Yahushúa esperaban a tres personas diferentes:

  1. Un Mesías que sería descendiente de Yahudáh.
  2.  

  3. EliYahu (“Elías”), que sería un descendiente de Leví, para preparar el camino.
  4.  

  5. Un Profeta como Moshé (Moisés), según Yahwéh prometió (Dt.18:15-19), de la tribu de Efraim, ya que fue representado por el sucesor de Moshé, cuyo nombre era Oseas (“Salvación”), pero le fue cambiado a Yahushúa (Yahwéh es Salvación) con el fin de cumplir con esta importante función, sin embargo, ha sido erróneamente conocido como “Josué” (Nm.13:16). Por lo tanto, Yahushúa (“Josué”), hijo de Nun, que es descendiente de Efraim, es una imagen de la segunda venida del Mesías Yahushúa, esta vez a través de un descendiente de Efraim, hijo de Yahusef.

Todo será explicado con más profundidad, en mi próximo libro titulado ”Declarando el fin desde el principio”, así que espero se mantenga contacto para cuando sea publicado.

Ahora bien, Yahujanan el Inmersor (“Juan el Bautista”) fue la segunda venida de EliYahu, de acuerdo a las palabras del Mesías mismo (Mt.11:14), por lo tanto, la manifestación de Yahujanan funciona como un reflejo para nosotros poder entender la segunda venida del Mesías, también naciendo de nuevo. Al igual que EliYahu fue llevado con vida (2Re.2:11) y años más adelante nació como Yahujanan (Lucas 1:11-13), de la misma manera, Yahushúa fue llevado con vida (Hch.1:9) y luego nacería de nuevo para cumplir con la segunda venida (Is.9:6, Jr.23:5-8, 31:22).

Lucas 1:11-13
Entonces se le apareció un ángel de Yahwéh puesto de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, ZejarYahu (“Zacarías”) se turbó y lo sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: —ZejarYahu, no temas, porque tu oración ha sido oída y tu mujer EliSheba (“Elizabeth”) dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Yahujanan (“Juan”).

En los versos anteriores, podemos observar cómo el nombre EliYahu se puede formar al unir la primer mitad del nombre de la madre del Yahujanan, con la segunda mitad del nombre del Padre, es decir, tomando el “Eli” de Elisheba y el “Yahu” de ZejarYahu, lo que resulta en EliYahu, confirmando una vez más que Yahujanan es la segunda venida de EliYahu. En el libro de Malaquías (3:1, 4:5) se profetizó que EliYahu tendría que aparecer dos veces más en el mundo, una vez para preparar el camino para el Mesías (Mal.3:1), lo cual se cumplió en Yahujanan el Inmersor, y una segunda vez durante los últimos tiempos, como uno de los Dos Testigos de Apocalipsis 11. Además, en Isaías 40:3 hay una profecía con respecto a la primera manifestación de EliYahu, verso que Yahujanan mencionó para identificarse a sí mismo, cuando los fariseos le preguntaron si él era EliYahu y Yahujanan ​​afirmó no serlo, debido al hecho de que ellos estaban preguntando por el EliYahu del fin de los tiempos, sin comprender la separación entre las dos menciones del libro de Malaquías, por lo que Yahujanan al discernir esto, negó ser este EliYahu, confesando a su vez ser el mensajero mencionado en Isaías 40:3, que está conectado con Malaquías 3:1, lo cual nos da una visión más profunda para así poder entender mejor el verso del libro de Daniel.

Malaquías 3:1
«Yo envío mi mensajero [EliYahu] para que prepare el camino delante de mí. Y vendrá súbitamente a su Templo el Soberano [Yahushúa HaMashíaj] a quien vosotros buscáis; y el Ángel del Pacto [Profeta como Moshé], a quien deseáis vosotros, ya viene», ha dicho Yahwéh de los ejércitos.

Como se puede observar, en el verso anterior se mencionan las tres personas que habrían de manifestarse, dos de las cuales se hacen en uno al final, mostrado a través de la similitud en las palabras que se usan para referirse a ellos, el Primero siendo “quien vosotros buscáis” dado que fue Yahushúa quien trajo la Salvación y el Favor que buscábamos; mientras que por otro lado, el Último es “quien deseáis vosotros”, puesto que trae la Justicia y la Recompensa que deseamos. Nótese como a la tercera persona se le llama “el Mensajero del Pacto”, lo cual es una clave muy importante para descifrar Daniel 9, como veremos más adelante.
 

70 semanas de Daniel 9.

Daniel 9:25-27
Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe [משיח נגיד], habrá siete semanas [49 años] y sesenta y dos semanas [434 años]; [49 + 434 = 483 años]; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías [משיח] (Mt.27:46, Mk.15:34), y nada ya le quedará. El pueblo del Príncipe [נגיד] que ha de venir destruirá la ciudad y el lugar apartado, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Por otra semana más confirmará el Pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el Desolador (“Anticristo”), hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”»

Los versos anteriores muestran cómo el Pacto se confirmará por una semana, que según el entendimiento Hebreo, significa 7 años. En cuanto al Pacto y la persona que lo confirma, hay una doctrina que ha sido casi universalmente aceptada, sin embargo, es incorrecta. Por otro lado, la explicación de la interpretación correcta es simple, sin embargo, completamente opuesta a la que se enseña comúnmente, por lo tanto, puede resultar difícil de digerir, de todas formas, haré lo posible por explicarlo de la manera más comprensible. Para lograrlo, hagamos una lista de 9 puntos importantes, revelados en los versos anteriores.

  1. Habrían 483 años desde la orden para restaurar Yerushalaim hasta el Mesías Príncipe [משיח נגיד].
  2.  

  3. En Hebreo, Mesías Príncipe se pronuncia Mashíaj Naguid [משיח נגיד], lo cual hace referencia al Primero [משיח] y al Último [נגיד] como Uno. Yahushúa vino como el Kohen Gadol (“Sumo Sacerdote”), para cumplir la parte de Mashíaj (Mesías). El Último viene a ser Melek Gadol (“Gran Rey”), por lo tanto, cumpliendo la parte de Naguid (Príncipe).
  4.  

  5. Después de las 69 semanas, “Mesías” sería cortado, según la palabra en el Hebreo original, encontrada en la Concordancia de Strong con el número H3772 y que fue traducida en las versiones modernas en Español como: “se quitará la vida al Mesías”, sin embargo, se puede verificar también en las versiones en Ingles, en las cuales aparecen las palabras “cut off”. El verso que se menciona su muerte, no se menciona la palabra “Príncipe”, con lo cual se puede entender que del titulo Mashíaj Naguid [משיח נגיד], mencionado anteriormente, fue cortada la palabra Mesías, al ser Sacrificado Yahushua para que el Último pudiese aparecer a cumplir su parte como el Príncipe (Naguid).
  6.  

  7. De la misma forma, las palabras traducidas como nada ya le quedará, en el original Hebreo quieren decir que no será asesinado por nada que el haya hecho, o sea que morirá sin pecado y por lo tanto lo haría por los pecados de otros. El Mesías fue cortado (asesinado), pero no por sí mismo, según se puede verificar también en la traducción en ingles, puesto que fue sacrificado por el Príncipe y por aquellos que creerían en Él. Yahushúa no tiene pecado, por lo tanto, el hecho de que murió fue con el fin de pagar por los pecados de todo aquel que cree en Él. Así que como ya se explicó, existen dos niveles de interpretación de estas mismas palabras, el primero es que el Mesías fue sacrificado para traer el perdón al mundo, mientras que el segundo es que tenía que morir para que el Naguid (Príncipe) pudiese cumplir su función (Is.63:5).
  8.  

  9. Después de esto, Daniel vuelve a mencionar la palabra “Naguid” (Príncipe), que es básicamente el título “Mashíaj Naguid” después de que Mashíaj fue cortado. Esto significa que la primera manifestación de Yahwéh sería como Mashíaj, mientras que el Último como Naguid (Príncipe), después de haber muerto Yahushúa HaMashíaj.
  10.  

  11. La palabra “Naguid” [נגיד] aparece solamente 3 veces en el libro de Daniel, dos de las cuales se encuentran en el texto anterior. Si nos fijamos en el contexto, la persona en cuestión es el Mesías, por lo que sólo tiene sentido que Él sea quien confirma el Pacto. Sin embargo, Él fue cortado, por lo que la única persona que se menciona cerca de la confirmación del pacto, es el Príncipe, por lo tanto, él es el quien confirma el pacto.
  12.  

  13. Este Príncipe es interpretado por la mayoría como el Anticristo, sobre todo por el simple hecho de que se lee que ”El pueblo del Príncipe [נגיד] que ha de venir destruirá la ciudad y el lugar apartado”, siendo “el Pueblo” los Romanos, ya que fueron estos quienes destruyeron el 2º Templo, por lo que se tiende a pensar que el Príncipe (Nagid) no podría tener nada que ver con el Todopoderoso o Mesías. Con respecto a esto, se deben notar tres variables, la 1º es que la Escritura no dice que sea el Principe quien destruye el Templo, sino “su pueblo”, 2º el Falso-Mesías (”Anticristo”) se menciona más adelante en el mismo contexto, como el ”Desolador”, por lo tanto, es claramente una persona distinta y 3º el Mesías dijo que vendría como ladrón en la noche, lo cual, entre otras cosas, quiere decir que se manifestaría en el mundo como un gentil exteriormente, de la misma forma que Yakov se vistió de Esaú para tomar la bendición de su padre, que es la razón por la que Isaías (63:1-6) profetizó que el Mesías vendría de Edom (Roma) vestida de Rojo, que es el significado del apodo de Esaú (Edom = rojo). Por lo tanto, la segunda venida es como Yakov, vestido como Esaú (Roma), lo cual también fue representado por Paulus, que era un Hebreo con ciudadanía Romana (Hch.22:25-26). En la misma línea, Yahushúa el Mesías, vino como Yitzhak (Isaac), por lo que fue sacrificado por el Padre, porque Él es el Cordero que Yahweh dio como un reemplazo por Yitzhak, el día que Abraham estuvo a punto de sacrificarlo. De hecho, en este momento, Abraham iba a sacrificar tanto a Yitzhak, como a Yaakov, ya que Yakov aún se encontraba en los lomos de Yitzhak, lo que confirma el hecho de que en el sacrificio de Yitzhak, se estaba representado el sacrificio del Primero y el Último. Digo sacrificio de Yitzhak, debido al hecho de que Yahweh tuvo que detener la mano de Abraham, lo que significa que las intenciones de Abraham fueron suficientes ante los ojos de Yahweh. Abraham estaba dispuesto a hacer el sacrificio más grande del mundo, entregar a su propio hijo, con el fin de obedecer al Altísimo, por lo que sus intenciones se tomaron como la acción misma, ya que si Yahweh no lo hubiese detenido, Abraham lo hubiese hecho, por lo que ese momento fue visto por los cielos como si Yitzhak hubiese sido sacrificado verdaderamente. Esto lo vemos en el simple hecho de que después de este episodio en la Escritura, en el siguiente verso sólo se menciona el regreso de Abraham y no vemos a Yitzhak por ningún lado, hasta que éste se casa (Gén.22:7-9, 22:19, 24:4). Esto representa que Yahushúa vendría a morir por nuestros pecados y aparecería después durante las bodas del Cordero, ya que como se explicó anteriormente, la segunda venida es representada a través de la vida de Yakov.
  14.  

  15. La Escritura dice que el Pacto se “confirmará”, no que se hará, lo cual significa que el Pacto se habría establecido con anterioridad y por lo tanto es que ahora sería confirmado. Satanás no ha hecho ningún Pacto, mientras que por otro lado, Yahushúa dio su sangre como un nuevo Pacto (Mt.26:28, Mk.14:24, Lucas 22:20), más elevado que el que fue hecho durante la entrega de la Torah y las tablas con los Mandamientos. Esto significa que el Príncipe [נגיד] viene a confirmar el Pacto que Yahwéh hizo a través de Yahushúa el Mesías [משיח]. Si el “Anticristo” fuese quien “confirma” el Pacto, la Escritura tendría que decirnos de algún pacto previamente hecho por él, con el fin de venir ahora a confirmarlo.
  16.  

  17. Después de la primera mitad de los últimos 7 años, la persona que confirma el Pacto pone fin al sacrificio. Una vez que esto sucede, el Falso-Mesías se revela y desolará la Tierra, hasta el final de los 7 años, es decir, durante los últimos 3.5 años. El Desolador es el Falso-Mesías, por lo cual no tiene sentido alguno que el confirmase el Pacto, ya que el aparece después de que el Principe lo confirmó. Ahora bien, como he explicado en otros momentos, la Bestia y la Abominación Desoladora son dos diferentes entidades, la Bestia es el Líder Mundial, llamado el Cuerno Pequeño en Daniel, mientras que la Abominación Desoladora es el Falso-Mesías. Algunos entonces concluirán que el Principe es la Bestia, sin embargo, en ningún lugar el Cuerno Pequeño es llamado un Naguid (Príncipe), de hecho la Escritura menciona que a él no se le dará el honor del Reino (Dn.11:21), o sea que no será visto como Realeza, como por ejemplo un Presidente o Secretario de la ONU no tiene titulo de Rey. En la Escritura tampoco se menciona que la Bestia haya hecho algún pacto, como para confirmarlo en este momento. De hecho, en el capítulo 11 del libro de Daniel, se menciona en repetidas ocasiones que el Pacto es Apartado (Dn.11:28, 11:30), o sea que es Puro, además de que la Bestia está del lado de los que se rebelan en contra del Pacto (Dn.11:23, 11:28, 11:30, 11:32), o sea que el Pacto es el mismo que Yahwéh hizo con la sangre de Yahushúa y ahora confirmará a través del Último.

 

Cumplimiento de las primeras 69 semanas.

La mayoría de la gente considera que la orden para restaurar Yerushalaim se dio en el año 445 antes de Yahushúa (Neh.2:5-8, 17, 18), sin embargo, hay algunos argumentos de peso para concluir que en realidad sucedió en el año 444 A.M. De cualquier forma, los calendarios de hoy en día no son exactos, por tanto, cualquier cálculo sería un aproximado de todos modos. En las Escrituras, hay varios lugares en los que se nos da un tiempo determinado, por ejemplo, en el libro de Daniel y del Apocalipsis se mencionan períodos de 42 meses, 1260 días, 1290 días, 1335 días, etc. Esto nos muestra que los años proféticos son de 360 ​​días, al igual que los grados en un círculo y lo que el Sol originalmente tomaba para completar el año, sin embargo, también puede ser visto como el calendario correcto, en el que mediante la combinación de los movimientos de la Luna (354) con los del Sol (365), terminamos con un calendario de 360 ​​días. Las 69 semanas mencionadas en Daniel, serían 483 años proféticos de 360 ​​días, tiempo que tendría que pasar hasta que el Príncipe Mesías aparecería. Al multiplicar 483 por 360, nos da un resultado de 173.880 días, así que si tomamos entonces este número y los dividimos entre 365, con el fin de obtener un aproximado en el calendario Gregoriano, terminamos con 476 años después de redondearlo. Si contamos 476 años desde el año 444 A.M. llegamos al año 33 D.M. ya que el 0 no se incluyó en los arreglos del calendario Gregoriano, por lo que se debe restar uno. Esta matemática nos lleva pocos días antes del sacrificio del Mesías, de hecho, al hacer los cálculos mas a fondo, parecen apuntar al día en que Yahushúa entró a Yerushalaim sobre el asno (Sal.118:26, Zk.9:9, Mt.21:9, Mr.11:10, Lc.19:38,Jn.12:13), lo cual se confirma con las palabras del Mesías durante este mismo evento.

Lucas 19:41-44
Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró por ella, diciendo: —¡Si también tú conocieras, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos. Vendrán días sobre ti cuando tus enemigos te rodearán con cerca, te sitiarán y por todas partes te estrecharán; te derribarán a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

De cualquier manera, se puede concluir sin lugar a duda, que la profecía dada a Daniel estaba anunciando la venida de Yahushúa como el Mesías, inclusive el hecho de que sería sacrificado por nuestros pecados. Esta es la razón por la cual los “Maestros” Judíos han proclamado una maldición en contra de todos aquellos que se atrevan a leer Daniel 9 con el fin de calcular la venida del Mesías, puesto que así se darían cuenta con bastante facilidad de que rechazaron y mataron al Mesías, razón por la que decidieron ocultarlo de todos los que les siguen, para así mantener el control.

“Que la maldición del cielo caiga sobre los que calculen la fecha de la llegada del Mesías, y así creen inestabilidad política y social entre las personas.”
– Talmud, Sanhedrin, 97b.

“Rabinos después de la época del Mesías han pronunciado una maldición sobre cualquiera que intente calcular las fechas de este capítulo.”
– Talmud, Sanhedrin 97b, Soncinoed. p. 659.

Un rabino con el nombre de Moisés Abraham Levi dijo, “He examinado y buscado por todas las Apartadas Escrituras y no he encontrado el tiempo para la venida del Mesías claramente fijado, excepto en las palabras de Gabriel al profeta Daniel, que están inscritos en el capítulo 9 de la profecía de Daniel “ – El Mesías de los Targums, Talmud y Escritores Rabínicos, 1971, p.141-142.

 

Conclusiones sobre el Príncipe de Daniel 9.

Tomando todo esto en cuenta y mediante la vinculación de los 9 puntos mencionados anteriormente, podemos concluir que Yahushúa se presentó a ser sacrificado (cortado) como el Cordero, en el momento exacto en que fue profetizado en Daniel 9. Después de 69 semanas de años desde el momento en que se dio la orden de restaurar Yerushalaim, Mashíaj Naguid apareció, por lo que la gente “aclamaba, diciendo: «¡Hosana al Hijo de David! (Mt.21:9), “¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!” (Mr.11:10), “¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Yahwéh!” (Lc.19:38) y “¡Hosana! ¡Bendito el que viene en el nombre de Yahwéh, el Rey de Yisrael!” (Jn.12:13). Todo esto fue dicho por el pueblo, a pesar de que Él mismo había declarado no haber llegado como el Hijo de David (Mt.22:41-46, Lk.20:41-44, Mk.12:35-37), sino como la raíz de David, sin embargo, en este momento en el que estaba cumpliendo ambas funciones como Mashíaj-Naguid, estas palabras debían ser proclamadas por la gente para que se cumpliese la profecía, ya que si ellos callaban, las piedras clamarían (Lc.19:39-40). En su sacrificio, Mashíaj fue cortado, cumpliendo con el verso en Daniel. Poco tiempo después, los romanos destruyeron el Templo, en el año 70. Ahora que nos encontramos en los últimos tiempos, el Naguid (Principe) debe manifestarse como un ladrón en la noche, vestido como un Romano (Rojo/Esau/Edom), para confirmar el Pacto hecho por el Mesías y poner fin al sacrificio y la ofrenda, al ser sacrificado él mismo, con el testigo como EliYahu como la ofrenda, durante el día de Iom Kippur.

Como se mencionó en el 6º punto de la lista, la palabra Naguid aparece dos veces en Daniel 9, mientras que la otra vez que aparece, es una clara confirmación de que el Príncipe que confirma el Pacto es la manifestación de la segunda venida.

Daniel 11:21-23
»Ocupará su lugar un hombre despreciable (la Bestia), al cual no darán la honra del reino. Vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos. Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como por inundación de aguas; serán del todo destruidas, junto con el Príncipe del Pacto. Él, después del Pacto, engañará, subirá y saldrá vencedor con poca gente.

En estos versículos, vemos una vez más el contraste entre dos personas, el Hombre Despreciable y el Príncipe del Pacto, o sea la Bestia y el Profeta como Moshé. Esta es una prueba clara de que quien que confirma el Pacto está del lado de Yahwéh, pues de lo contrario, ¿por qué se levantaría la Bestia contra él para matarlo?. Esto también es otra confirmación de que se refiere a una segunda manifestación en la Tierra, ya que si el Príncipe del Pacto fuese Yahushúa el Mesías, ¿cómo podría la Bestia hacerle algo, dado que la Bestia aparece al final de los tiempos, mientras que Yahushúa ascendió al cielo hace 2000 años?. Si todavía hay alguna duda, podemos añadir Malaquías 3:1 a la ecuación, para confirmar esta verdad por boca de tres testigos (Dn.9:25, 11:12, Mal.3:1), en cuyo caso tenemos la Escritura que llama a este Naguid, el Mesías Príncipe, el Príncipe de la Alianza y el Mensajero del Pacto.

En efecto, es este Príncipe quien viene como mensajero de Yahushúa para confirmar el Pacto. En la cultura Hebrea, un mensajero es la representación corporal de la persona que lo envió, por lo que Yahushúa como mensajero de Yahwéh dijo a Filipo que si lo había visto a Él, había visto al Padre (Jn.14:7-9), mientras que en el caso del Último, al ser el mensajero de Yahushúa, cumple la segunda venida de Yahushúa, siendo la última manifestación de Yahweh en la Tierra (Ap.1:1, 22:6).

Por lo tanto, tenemos tres versos diferentes en los cuales esta persona es llamada por un título similar y todos confirman el hecho de que el Príncipe del Pacto es el Testigo como Moshé, quien en primer lugar hizo el primer pacto entre Yahwéh y el Pueblo, cuando recibió la Toráh para entregarla a Yisrael. El libro de Daniel incluso llega al punto de identificar a este Mensajero (Malak) como el Príncipe de Yisrael y anuncia su manifestación en los últimos tiempos.

Daniel 12:1
»En aquel tiempo se levantará Mikael, el Gran Príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. »Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro.

Daniel 10:21
Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad: nadie me ayuda contra ellos, sino Mikael vuestro Príncipe.”

Daniel 8:25
Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; en su corazón se engrandecerá y, sin aviso, destruirá a muchos. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

El Gran Príncipe es el Arcángel Mikael, que se levantará en los últimos tiempos como el Mensajero enviado por Yahushúa, para confirmar el Pacto hecho por su sangre y hacer que sus enemigos caigan al estrado de sus pies (Sal.1:13, 110:1-2, Mt.22:43-45, Mc.12:35-37, Lc.20:42-44, Hch.2:34-35, Heb.10:12-13, Ap.12:7-9) tras convertirse en el Gran Rey que gobernará con vara de hierro (Sal.2:9, Ap.2:27, 12:5, 19:15), ya que viene de Roma (Is.63:1-6), que es el Imperio representado por el Hierro (Dn.2:40). El es llamado el Principe de príncipes, ya que tras su muerte y resurrección, se convertirá en el Rey de reyes (Ap.19:16).

Marcos 12:35-37
Enseñando Yahushúa en el Templo, decía:
«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es Hijo de David?,
pues el mismo David dijo por el Ruach HaKodesh (Espíritu Apartado):
»“Dijo Yahwéh a mi Soberano (Yahushúa): ‘Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.’”
»David mismo lo llama Soberano; ¿cómo, pues, es (Mashíaj/Yahushua) su hijo?»
Y gran multitud del pueblo lo oía de buena gana.

Por lo tanto, el Hijo de David es el Último y es ésta la persona a través de la cual, Yahwéh podrá a los enemigos de Yahushúa por estrado de sus pies (Is.66:1, Lm.2:1, Mt.5:35, Hch.7:49), cuando Mikael expulse a Lucifer del cielo.

Apocalipsis 12:7-9
Entonces hubo una guerra en el cielo: Mikael y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.

Espero que este artículo haya sido revelador y comprensible, nos vemos en el próximo.

Bendiciones!